| Harmonica Spain > Estudios > El Fraseo Musical del Tango por Milton Blanco | |
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EL FRASEO MUSICAL DEL TANGO
La acentuación Cuando escuchamos un tango, quizás la primera impresión que tengamos, esté vinculada a su potencia rítmica. Si prestamos atención notaremos que la marcación rítmica está a cargo de sonidos graves, bajos. Y sobre ésta se desarrolla una línea melódica expresiva y melancólica. Aquí tenemos una premisa fundamental para la interpretación del género. Si intentamos tocar un tango con un instrumento melódico no debemos acentuar rítmicamente la melodía. La acentuación está a cargo del acompañamiento, y sólo en pocos casos el canto tendrá un vínculo rítmico con aquél. |
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Es imprescindible escuchar tangos cantados. Los cantores de tango jamás acentúan las palabras dejándose llevar por el ritmo acompañante. Se podría decir que la línea melódica del tango es un tanto autosuficiente, responde al sentido de su texto, y remarca aquéllas palabras que el intérprete considera más relevantes. Las grabaciones realizadas por el cantor Alberto Castillo con la orquesta de Ricardo Tanturi, son un ejemplo superlativo de vuelo melódico sobre base rítmica. Cuando consigamos manejar ese vuelo melódico, quizás entonces si podamos acentuar breves pasajes, en especial finales de frase, o fragmentos de escalas ascendentes. Es tradicional en el tango instrumental exagerar el acento de esos breves pasajes, logrando un agradable contraste con el resto del desarrollo melódico. No olvidemos que parte de la clave está en escuchar tangos cantados; hay cientos de buenos intérpretes: Carlos Gardel, Hugo del Carril, Edmundo Rivero, Nelly Omar, Roberto Goyeneche, Rubén Juárez, Julio Sosa, Lydia Borda, Horacio Molina, etc. etc.. El tempo rubato Tempo rubato literalmente significa tiempo robado. Se refiere a adelantamientos y retrasos en el desarrollo melódico en relación con el pulso del acompañamiento. Este recurso expresivo es usual en muchos géneros musicales, pero en el tango es definitorio. A tal punto lo es, que otro género sonará a tango si realizamos esos rubatos. Cantores y orquestas de tango han grabado valses, canciones diversas, milongas etc. y lograron con éste y otros recursos, que todo sonara dentro de la atmósfera del tango. Para comprender de qué se trata, escuchemos con atención un mismo tango por dos cantores distintos. Pero primero escuchemos muchas veces a uno para memorizar su fraseo, y recién después al otro. Notaremos que las palabras que el primero alarga, el otro pareciera no tenerlas en cuenta y alarga otras. Eso es una elección de cada intérprete. Lo fundamental es que el acompañamiento jamás espera, sigue firme y marcado sin retrasarse nunca. Cuando el cantor alarga una palabra, reteniendo el tiempo musical, la orquesta no lo va a esperar. Deberá alcanzarla apurando la melodía de los siguientes compases. Lo mismo ocurre a la inversa: si decidiera apurar una parte del canto, deberá esperar a la orquesta enlenteciendo las notas para terminar la frase a tempo. Este manejo flexible de la frase a través del tempo rubato, también está presente en el baile. Los bailarines de tango siguen con sus pasos los compases de la orquesta. Pueden adelantarse al pulso en algunas ocasiones, pero luego se dejan alcanzar por la orquesta, mientras con lentitud y expresividad realizan un cierre..También a la inversa: Retienen el pulso, para luego alcanzarlo veloz y elegantemente. En resumen: El acompañamiento mantiene un pulso isócrono, sin variaciones de tempo. La melodía se va adelantando y retrasando dinámicamente. Sólo hacia el final se podrá concertar un rallentando conjunto. La estructura rítmica de la melodía Solemos decir que el tango está en 2/4, eso fue en los comienzos. Hoy día, y desde hace décadas se lo marca en 4/8. Por comodidad en la lectura solemos escribirlo en 4/4. Cuando vemos una partitura de tango, nada de lo que dijimos sobre acentuación y tempo rubato aparece allí. Eso es habitual en toda música popular: quién la interpreta conoce el estilo y casi sin darse cuenta le “ imprime “ todas sus características. Músicos que han tocado tango sólo desde la partitura, sólo logran piezas con aire de marcha. Aunque sepamos leer música para abordar un género como el tango hay que escuchar muchos intérpretes, y en especial a los cantores. Lo que aparece en la partitura es una aproximación. Consideraremos a la partitura como a un envase. Un envase que sirve para llevar música desde la casa del compositor hasta la oficina de registro de la propiedad intelectual. Ese envase a menudo traslada la música hasta un atril. Pero ¡atención! Algunas veces los envases transmiten su forma al contenido; uno retira el envase y el tango que estaba dentro queda medio cuadrado. Otras veces los envases son medio pegajosos y uno no logra despegarlos totalmente del contenido. Siempre queda un fragmento contaminando el elemento que nos interesa. Esa parte del tango nos sonará un tanto plastificada. Esta metáfora de la partitura/envase nos servirá para no tocar lo que está escrito exactamente. Nos estamos refiriendo al aspecto rítmico de la melodía. La partitura podrá mostrar una línea melódica constituida sólo por corcheas.
Manejando el tempo
rubato retendremos el fraseo. Algunas figuras se alargarán y otras,
consecuentemente, se acortarán. Es tradicional en el tango, retener
el tempo dentro del compás, hasta último momento. Para luego tocar
dos figuras pequeñas que se apoyarán en el tiempo fuerte siguiente. Las figuras pequeñas aquí aparecen en medio del compás, luego de una síncopa, lo que nos da una estructura rítmica que auditivamente nos remite al tango. Si no sabemos leer música y por ende no comprendemos estas palabras, igual intentemos no tocar todos los sonidos con la misma duración. El tango tiene un ritmo lleno de “tironeos”. Busquemos retener una nota y apurar las siguientes. Cuando realicemos este procedimiento en el comienzo de una frase, en la siguiente, hagámoslo en otro sector, y así sucesivamente. Variando. Si no, volveremos a envasar al tango en una lata apretada. El tango está gobernado por una característica que hemos llamado “Asimetría Empedernida”. Si bien esta expresión roza con la humorada, es veraz. Lo único que se mantiene constante es el acompañamiento, la melodía es flexible, se acorta y se alarga sutilmente. Aparecen síncopas asimétricamente distribuidas en el desarrollo de las frases. Lo más importante: escuchar, Escuchar, ESCUCHAR . Especialmente cantores. Imaginemos la letra mientras tocamos la melodía, no nos dejemos llevar por el empuje rítmico del acompañamiento, y jamás toquemos el tango cuadrado como una marcha. Como la música es comunicación, cuente cómo le ha ido con el tango. También puede hacer consultas al autor del ensayo. Profesor Milton Blanco maue02@yahoo.com.ar El autor ha
registrado éste y otros ensayos en el Registro de la Propiedad Intelectual
de Argentina.
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