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Reportaje Luis Saltos
CON BRILLO PROPIO
Luis Saltos es hoy el armonicistas cromático mas exitoso del país.
Oriundo en Santiago del Estero, conoció a Hugo Díaz y, a diferencia
de muchos que intentaron copiar estilos consagrados, él se aventuro
a crear uno propio. Admira a Tommy Reilly, ante todo prefiere el
jazz moderno y es un autentico progresista de su instrumento.
Biografía artística:
Entre 1963 y 1969 Luis Saltos integro la banda "Mister Trombon", con
la que recorrió casi todo el país y grabo siete discos. Sus
siguientes trabajos fueron como solista. En 1974 grabo "Una armónica
para el Tango" y, un año después, "Folclore con Luis Saltos".
Después de un largo periodo alejado de la música, protagonizo en
1992 el primer disco homenaje a Hugo Díaz, junto con Victoria Díaz y
Domingo Cura. En octubre de ese mismo año tocó como invitado de la
orquesta nacional de música Argentina "Juan de Dios Filiberto". Un
año mas tarde participo del Festival Nacional de Folclore y en el
´94 recorrió el Litoral Argentino hasta el Paraguay con una
delegación artística nucleada por iniciativa estatal. Ese mismo año
grabo su disco "La Armónica del Tango, Luis Saltos". En su ultimo
trabajo, "Armónica en la Noche de Buenos Aires", grabo temas como
"Recuerdo", "Fuga y Misterio", "El Cholo" e "Inspiración" junto con
Julio Rocella en guitarra y Roberto Moreno en bajo. |
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Reportaje a Luis
Saltos:
El escenario de este reportaje fue una pequeña habitación de un
edificio en pleno microcentro porteño. Luis Saltos, en este lugar
chiquito y silencioso, da clases de armónica cromática. De una pared
cuelga la imagen de una orquesta con él en el centro. Otras fotos,
pero de su mujer y sus tres hijos, están debajo del vidrio de una
mesa. Era una mañana fría de agosto. El músico preparo café para dos
y acepto hablar de esa alma tímida, inquieta y profunda que lleva
dentro.
-¿Quien es
Luis saltos?
-Solo un músico nacido en Santiago del Estero. Hoy, con 57 años,
dedico mi vida a tocar, estudiar y enseñar armónica. Empecé cuando
era niño y quería aprender bandoneón. Justo al revés que Piazolla,
que quería una armónica y no un bandoneón. Por economía, mi abuelo
Federico me regalo una armónica "Seductora". La puso en mi mano y me
dio el mandato: "hacela sonar". Yo cumplí.
-¿Como
tomaron en su familia al naciente armonicistas?
-En mi casa cayo bien la idea de un hijo músico. Una vez cierta
vecina llamada Dolores le dijo a mi madre "¡Como toca Luisito!".
"Si, -le contesto ella-, todavía no se le entiende nada, pero ya se
le va a entender". Mi madre conserva un anhelo de progreso y me lo
transmitió. Desde ese entonces, nunca deje de tocar la armónica.
SIN QUE LO ECHEN
Pero Luis Saltos si dejo de tocar. Durante diez años, desde el ´82
hasta el ´92, tuvo el "órgano de boca" guardado en un cajón. "De
tanto en tanto la tomaba entre mis manos -confiesa-, cerraba la
puerta y tocaba para mi. Yo soy un tipo mas bien melancólico y de
esa emoción salía mi música.
-¿Por que
dejo de tocar durante tanto tiempo?
-Me case, tuve hijos, había caído la cantidad de trabajo artístico y
quise hacerme cargo de mi familia. Me dedique a otra cosa. Pero un
día, después de diez años, me llamo un productor para hacerle un
homenaje a Hugo Díaz. Fue gracioso porque no me habían quedado
armónicas. Entonces, compre una y le dedique un poema. Allí me dije:
esto es mi vida. Ahora solo toco y enseño a tocar.
Tal vez uno de los mayores meritos de este armonicista santiagueño
sea haber logrado una identidad musical en medio de tantos que
imitaban el estilo consagrado de Hugo Díaz. Este, dice Saltos,
"hacia sonar su armónica como un bandoneón pero con la estética tan
especial de la armónica. Era Hugo Díaz. El único. Tocaba con
octavas, sextas. Hubo muchos detrás de su estela y yo quise tener
brillo propio, lo cual tubo sus costos".
-Usted hizo
un disco homenaje a Hugo Díaz en 1992, ¿Como surgió la idea?
-Victoria Díaz, la mujer de Hugo, quiso que se grabara un tema que
él no había llegado a publicar. Cuando me puse a tocar, Domingo Cura
(hermano de Victoria y percusionista de Hugo Díaz) paraba el ensayo
a cada rato para llorar.
"Yo toco lo que toco porque estudie", dice Saltos. De algún modo,
este músico se apellida como lo que es: un artista que dio un gran
salto. Porque cuando la gran mayoría tocaba de oído, él miro mas
allá, se quemo las pestañas con teoría musical y con armónica, y así
logro su estilo personal. Además, alcanzo a dominar un campo musical
muy amplio. Por eso Luis Saltos no es como nadie. Eso si, como él
mismo. Alguien que se jugo, salto y creo una identidad.
-Usted se
aparto de la corriente general tan argentina de tocar la armónica de
oído ¿Por que?
-En primer lugar porque quise buscar caminos menos explorados.
Además me gustaba la música clásica y tengo cierta debilidad por las
cosas difíciles. Estudie teoría, solfeo y armónica con maestros del
Colón como Arturo Sneider y Hector López Furs. Eso me dio
herramientas para la composición, para hacer arreglos y liberarme de
lo que ya se había hecho. Eso mismo es lo que trato de transmitirles
a mis alumnos. Les ofrezco aprender el lenguaje, la técnica y la
armónica. Después, que exploren por si mismos. |