Harmonica Spain > Entrevistas > Joan Pau Cumellas - Marzo 2003. Parte B

La importancia de un sonido "limpio" ó un buen tono en la armónica, esta relacionado con la técnica y las características de la armónica, de ambas cosas, ¿tienes alguna manera especial de hacer esto? ¿Qué próximas características desearías evolucionar para una sustantiva mejora?

 

Cuando interpreto canciones donde el aspecto melódico destaca sensiblemente, me esfuerzo en enfocar bien el punto donde circulará el flujo de aire. No tengo ninguna manera especial de hacerlo, simplemente cuido que los labios se asienten correctamente en ese espacio de la embocadura. El ejercicio de escalas, fraseos y de saltos entre agujeros no contiguos, me ha ayudado a familiarizarme con las estrechas distancias que hay entre las notas. Intercalar el bloqueo de lengua con el single hole, es una buena manera de proceder cuando hay que hacer saltos rápidos entre notas separadas. Yo, sigo practicando.

 

Si bien el sacar las notas con claridad es un aprendizaje necesario, hay que tener en cuenta que su uso puede no ser adecuado en determinados casos. En estilos como el blues, por ejemplo, es muy importante saber jugar también con el sonido "sucio" en el que interviene más de una nota a la vez.

 

Hoy por hoy, encuentro que los overblowing y overdrawing representan aun cierto handicap a la hora de soportar una melodía delicada en la que necesitamos claramente esa nota. Es difícil obtener una nota pura con esta técnica. En mi caso, me valgo de estas notas principalmente para enriquecer algunas frases, pero, al mismo tiempo, sin apoyarme excesivamente en ellas. Incluso en las grabaciones de Howard Levy se puede detectar este sutil desgarro de la nota saliente de un overblowing.

 

¿Cuándo utilizarías un vibrato de la mano en vez de un vibrato de la garganta o vibrato de diafragma?

 

No creo que sean excluyentes. En determinados momentos, si combino el efecto de la mano con el vibrato de garganta me sale un sonido curioso que suma los dos efectos. Tampoco distingo mucho el vibrato de garganta del de diafragma. Hago más énfasis con la garganta, pero a la vez me ayudo un poco con el diafragma.

De entrada, para poder disfrutar del efecto creado con las manos, es necesario que la situación del entorno nos permita tocar acústicamente. Es decir, que no tengamos que agarrarnos al micro para hacernos oír por la audiencia. En el caso de tocar con una banda eléctrica, esto será posible cuando los otros músicos estén atentos y moderen su volumen. En tal situación, este efecto crea un cambio de clima en el concierto que se agradece bastante después de varias canciones contundentes.

Afortunadamente para mí, hago bastantes conciertos acústicos y esto me permite gozar relajadamente de las posibilidades sonoras que obtenemos jugando con las manos. Me gusta poder usar esta modulación ya que el abrir y cerrar el espacio de salida enriquece la voz de una misma nota y, a su vez, la percepción que se tiene de ella. Tal y como si tratáramos dos sonidos distintos.

 

Por mi parte, juego con el vibrato de una manera inconsciente. Soy incapaz de predecir exactamente cuando voy a usarlo. Hay momentos que piden este trémolo, y cuando estás metido en la canción te sale espontáneamente. Por ejemplo, cuando haces una nota larga en una balada o en un blues lento, este vibrato añade una sensación de gemido vocal, como si la armónica fuera aun más humana. Es, a modo de imagen visual, como dibujar en el aire una nueva nota con nuestras propias manos. Sonny Terry, Walter Horton o Charlie McCoy son algunos de los grandes referentes para captar la expresividad que se gana con el uso de las manos.

 

Con el vibrato de garganta me pasa algo similar que con el anterior. Según se cuenta, lo inventó Paul Butterfield para simular la sensación del tremolo de manos cuando no es posible usarlas porqué están sujetando el micrófono. Supongo que no fue Butterfield el primero, pero escuchando alguno de sus solos de armónica entiendo que algunos expertos se refieran a él cuando hablan de este efecto. Podemos encontrar multitud de ejemplos en sus discos. Personalmente, tengo debilidad por el solo que aparece en la canción Done a Lot of Wrong Things de su disco Paul Butterfields's Better Days, a aparte de ser un buen ejemplo del sonido que sale de este vibrato, hay en él una expresividad emotiva que pone la piel de gallina. De todos modos, cuando escucho estos solos de armónica, no veo notas a la que se aplica una recurso técnico sino que siento un conjunto inseparable de nota y sentimiento, de dolor a veces, que sale dentro del intérprete. Igualmente, al final, yo tampoco sé en qué momento exacto aplico este recurso cuando toco. Esto de la armónica diatónica me parece tan visceral a veces, que me cuesta dar indicaciones concretas al respecto.

 

Preferencias en torno a las armónicas, marcas y modelos. Dependiendo del estilo musical puede ser más interesante otros modelos y marcas, ¿cómo nos los encuadrarías?

 

Hace tiempo descubrí que la mayoría de armonicistas que a mí me gustaban usaban Hohner, concretamente la Golden Melody y la Special 20. Así que empecé a probarlas, y ahora son las que más uso. Como en el resto de los modelos de Hohner, responden bien cuando quieres hacer fraseos rápidos en los que se hace bastante potencia de aire, (p.e. tocando bluegrass, etc.). Otras marcas que he probado, Lee Oskar, Hering o Suzuki no me dan la misma respuesta, las lengüetas no me reaccionan tan rápido como en las otras. Para hacer overblowings, muchos armonicistas usan la Golden Melody. Dicen algunos expertos que el hecho de que la cabeza de las lengüetas esté más cerca de la embocadura, facilita la respuesta al overblowing. De otro lado, así como en la Special 20 series "Hand made", las lengüetas son más estrechas y por lo tanto más flexibles al sobreesfuerzo.

 

Como ya sabes, hay una diferencia entre las Golden Melody y otros modelos como la Special 20, Marine Band, Pro-harp, etc.. Se trata de la afinación. Las primeras tienen todas las notas afinadas al mismo nivel de frecuencia, (que en general es 440 Hz), y los acordes de que disponemos suenan ligeramente disonantes. Las otras, en cambio, están afinadas con el fin de que estos acordes básicos suenen mejor armónicamente.  Por lo tanto, tenemos dos opciones a escoger según si nos interesa más enfatizar la melodía o los acordes (p.e. caso de temas donde se hace mucho efecto rítmico con los acordes). En el libro de Steve Baker "The Harp Handbook", hay un capítulo muy detallado sobre este tema de las afinaciones.

 

En todo caso uso poco las armónicas con cuerpo de madera como las Marine Band. Aunque me gusta su sonido brillante, por mi modo de tocar me lastima los labios. Tampoco los modelos MS de la Hohner, me parecen más pesados y duros, y te exigen más aire que los antiguos para sonar.

 

Recientemente han aparecido nuevos modelos de armónica que según algunos especialistas mejoran las prestaciones de los que ya conocemos. No puedo decir nada al respecto por qué no los conozco, pero habrá que estar atento porqué los que tenemos ahora seguro que se pueden perfeccionar más.

 

 

¿Qué se busca en un músico de armónica, para que sea incluido en una grabación de estudio o bien invitado en diversas formaciones?

 

En el caso de grabaciones puntuales que hago en estudio, en buena parte son situaciones en las que alguien tiene una canción o un motivo musical para un anuncio, un disco, etc., y le quiere potenciar más el color de blues, de folk o de country, con el sonido de la armónica. De todos modos, también me piden tocar en temas más comerciales tipo baladas o canciones de pop, etc.. A veces, incluso solo ha sido añadir efectos rítmicos o notas largas para acompañamiento de otros instrumentos.

 

Aunque siempre me ha interesado cualquier tipo de música en la que se puede introducir una diatónica, no ha sido hasta muy últimamente que he tenido que aplicarme para hacer solos o melodías en grabaciones de canciones que no tienen nada que ver con lo que suelo tocar, como boleros, valses o incluso un tango!. Soy neófito en este tipo de estilos, y supongo que no me encontraría en tales situaciones si hubiera más armonicistas especializados a quién recurrir en tales casos. Lo único que sé, es que el tener que satisfacer demandas de este tipo me ha impulsado ha fijarme en otras músicas y desarrollar nuevas maneras de tocar.

 

Cuando me encuentro en un estudio de grabación, intento escuchar y averiguar con rapidez que es lo que me piden que haga. Por el tipo de estilos que manejo, no suelen darme partituras, y en general, estoy muy atento a la propuesta para luego sondear qué imagen tiene en la cabeza la persona que pide mi aportación. Puede ser que el que te contrata tenga una idea aproximada de lo que quiere, pero no siempre es así. En algunos casos, solo te dan como guía unos acordes sobre los que vas jugando hasta encontrar la melodía que más les satisfaga. Esto exige cierta capacidad de improvisación e imaginación.

 

En las situaciones que he comentado más arriba, cuando hay que tocar una pieza delicada como un bolero, etc., se percibe más claramente que en un blues cuando la nota saliente no está exactamente afinada. Esto representa un gran reto para los armonicistas de diatónica, ya que si no ajustas perfectamente el tono en los bendings y demás, no se acepta como bueno el resultado.

 

Ciertamente, los que trabajan en estudios de grabación, músicos, productores, técnicos de sonido, etc., suelen tener una idea bastante limitada de lo que se puede hacer con una armónica. Incluso escuchando algunos anuncios de televisión donde suena una armónica, te das cuenta que la música es muy sencilla. Muchas veces, incluso, se puede apreciar que el que ha grabado la armónica no es precisamente un buen ejecutante. En mi caso, normalmente cuando me han ofrecido este tipo de trabajo, ha sido porqué me han visto tocar en algún concierto o han escuchado alguna grabación mía y luego, se les ocurre que en tal grabación quedaría bien una armónica. En este sentido, es bueno hacer un esfuerzo para que las personas relacionadas con el trabajo en estudio lleguen a conocerte.

 

 

Para con los grupos, una buena manera de darse a conocer es participar en las jam sessions que se hacen habitualmente. Casi todos los músicos con los que toco los he conocido en este tipo de sesiones.

 

De un lado, creo que es importante el tener un mínimo nivel para poder estar a la altura de los músicos con los que te encuentras. Tanto en el ámbito práctico, como en el ámbito teórico. De otro modo, no podríamos compartir nada musicalmente hablando. Pero, como en tantos otros ámbitos profesionales, la actitud personal y la habilidad para relacionarse son decisivas cuando hay conectar con otros músicos. Dentro de lo que es la actitud tocando en grupo, se pueden tener en cuenta aspectos tan simples como saber escuchar cuando otro músico toca, controlar el volumen, o que, al hacer los solos, estos guarden relación con la canción que se interpreta.  Cuanto más tiempo llevo tocando, más convencido estoy que el carácter determina en gran manera el que un músico se pueda integrar con éxito en cualquier grupo. Por muy buen intérprete que uno sea, si no existe cierta química entre las personas difícilmente se creará algo bueno musicalmente. Obviamente, cuando empiezas a vivir de esto, están los mínimos de seriedad que te exige cualquier grupo: cumplir con los ensayos, puntualidad, entregarte al máximo en los conciertos, etc. Cuanto más importantes son los músicos con que trabajas, más relevantes se hacen estos aspectos.

 

 

Recurriendo a los tópicos musicales españoles, ¿puede existir la armónica con el flamenco? en cualquier caso que perspectiva debería tomarse para convivir una fusión entre ambos?.

 

La única referencia que conozco al respecto es lo que Antonio Serrano ha grabado con Vicente Amigo. Si con la cromática ya se ha demostrado que la armónica puede participar en este estilo, supongo que es cuestión de tiempo que alguien se lance a probarlo con la diatónica. De todos modos, no es lo mismo tocar una pieza de blues o country que meterse en el campo del flamenco. Supongo que si alguien lo intenta, tendrá que trabajar muy duro para llegar al nivel tan alto que requiere tocar este tipo de música.

 

Creo que gracias a Howard Levy, la diatónica ha dejado de estar encasillada en cuanto a estilos se refiere. Este instrumento tiene limitaciones físicas, de acuerdo, pero posee una capacidad expresiva inigualable. Estoy en parte, de acuerdo con la afirmación de que la armónica diatónica no deja de ser una especie de juguete. Pero esta sencillez arquitectónica que le niega el prestigio y el estatus de otros instrumentos, le confiere una capacidad de comunicación muy directa y efectiva sobre el público. Pensemos que el mismo Howard Levy era armonicista de cromática, y que se pasó a la diatónica, según sus propias palabras, por la gran versatilidad y expresividad que se alcanza con este "mágico" instrumento.

 

En otro orden de cosas, ¿qué es lo estás haciendo ahora, y qué proyectos tienes?

 

En cuanto a conciertos y grabaciones tengo bastante actividad. Principalmente se me conoce por mi trabajo con la cantante de blues Big Mama. Tenemos actuaciones de manera regular en teatros y auditorios, pero actualmente estamos dedicando todos los esfuerzos en la preparación de un disco nuevo que esta previsto que vea la luz a partir de octubre. Este proyecto incluye canciones originales escritas por Big Mama, y alguna versión. A diferencia del anterior, a parte de nosotros dos, aparecerán en el disco instrumentistas de diversa índole. Un hecho destacable, que para mí representa el darse a conocer en otros países de Europa, es que con Big Mama hemos empezado a participar en festivales de Blues y Jazz de Francia. Para este año ya nos han salido varias propuestas para volver allí, y espero que en el futuro nos salgan más invitaciones en este sentido.

 

Otro proyecto en el que tengo mucha ilusión y con el que tengo bastantes actuaciones ahora, es el cuarteto eléctrico (guitarra, batería, bajo y armónica), Mr. Hurricane Band. Esta formación supone una experiencia muy interesante para mí ya que mis compañeros, especialmente Andreu Martínez el guitarrista y compositor, son músicos muy creativos, y me inspiran para desarrollar ideas nuevas con la armónica. Aunque partimos del campo del blues y el country, el grupo intenta dar una visión moderna y original a todos los temas, algunos de los cuales son de creación propia. A finales del 2001 grabamos un CD muy sencillo de versiones, pero en un futuro esperamos hacer una producción más trabajada y con más medios.

 

De otro lado, debido al auge que la música country vive en la actualidad, tengo bastante trabajo en este campo. Actúo de manera estable con un cantante americano afincado en Barcelona que se llama Sam Lardner, y con el que grabé también un CD el 2002. Esporádicamente, también actúo con otros dos grupos, uno de bluegrass (The Wild Turkey Band) y otro de countryrock (Tequila Sunrise).

 

Desde hace varios años que actúo periódicamente a dúo, con otros dos grandes músicos con los que he participado ya en varios festivales y eventos. Son, por un lado, el pianista de Lluís Coloma, y por el otro, el guitarrista Miguel Talavera.

 

Más recientemente, participo, también, en un espectáculo creado por el cantautor catalán Quico Pi de la Serra, llamado "Subterfeeling", en el que tengo la suerte de compartir escenario con grandes músicos de Barcelona. Seguramente se publicará un CD de estas actuaciones durante el 2003.

 

Finalmente, sigo con mis clases de armónica en la Escola de Músics Jam Session de Barcelona. Esta actividad me satisface mucho, porqué veo que, participo, de algún modo, en que aumente el interés hacía este fantástico instrumento. Tengo la suerte de tener buenos alumnos, que además de aprender, me enseñan a mí a reflexionar sobre la manera de tocar la armónica.

 

 

¿Consideras que falta proyección hacia la armónica aquí en España? Qué es necesario para volver a ser relevante? Te consideras un elemento actual para que retorne a la actualidad la armónica en España?

 

En comparación con otros países, pienso que la proyección de la armónica en España podría tener más relevancia. No hay que ir muy lejos para darse cuenta de esto. En Francia mismo, hay más presencia de armonicistas en los grupos de blues y de jazz. Además, son buenos instrumentistas y ocupan un lugar preferente en las bandas donde tocan. Estoy convencido de que el trabajo, de personajes como J.J.Milteau y todos sus discípulos, ha contribuido a la popularización de la armónica en su país.

Siguiendo este ejemplo, creo que en España pasará algo similar cuando haya más armonicistas en activo. Músicos que muestren todo el potencial de este instrumento para que otros músicos jóvenes se animen a tocarlo también. Tampoco el público de aquí está muy cultivado respecto a este tema. Estoy acostumbrado a que, al finalizar cada actuación, algunas personas me pidan que les enseñe este raro objeto que escondo entre las manos. Les sorprende la cantidad de sonidos que hace y no entienden de donde salen estos. Incluso dentro del gremio de los músicos, hay mucho desconocimiento sobre lo que puede hacer una armónica diatónica. Espero que, con el tiempo, la gente encuentre más normal la presencia de la armónica en los conciertos.

 

De todos modos desde hace unos años he visto algunos cambios. La prueba de esto es esta misma entrevista que estoy contestando. La creación de esta página y su presencia en Internet es un gran paso a favor de la difusión de todo lo que afecta al mundo de la armónica. Normalmente es difícil encontrar otros armonicistas con los que poder intercambiar información, experiencias, etc., en cambio, ahora, con el uso de Internet, sí pueden crearse foros de debate y puntos de encuentro que rápidamente hacen crecer el interés y los conocimientos sobre el instrumento. Solamente con los métodos pedagógicos a los que se puede acceder libremente desde el ordenador, las personas que se inician ahora tienen la posibilidad de aprender con más rapidez que hace diez años.

 

 

¿Das mucha importancia al equipo, micro, amplis, etc...?

 

De entrada, casi en el 90% de ocasiones toco de manera acústica, usando un micro de voz normal que va conectado al equipo de sonido de la sala, PA. En casos como en los del cuarteto eléctrico que tengo, me gusta saturar el sonido de la armónica en determinados temas. Mi experiencia en amplificadores es muy limitada. Muchas veces simplemente llevo conmigo un pedal-previo de válvulas Mesaboggie y lo conecto directamente al equipo de la sala. No obstante, hay muy buenos modelos de amplificador con los que obtener un buen sonido. Hace poco toqué con un Fender Deluxe y disfruté mucho sacándole el sonido saturado que tan bien queda cuando tocas con una banda eléctrica. Ya sea con el previo conectado al PA, o usando un amplificador, siempre uso un micro de voz shure 58. En el caso de conectarlo al amplificador le aplico un transformador de impedancia. En general, ya ves que no me complico mucho la vida y, aunque a veces me gustaría tener un amplificador y un micrófono con más prestaciones, no le doy demasiada importancia.

 

 

¿Podrías elegir algún músico/s de armónica diatónica por estas secciones? TONO, TÉCNICA, IMPROVISACIÓN

¿Y en que orden valoras primordialmente estos términos anteriores? Si es necesario añadiendo alguno más.

 

Ya he citado muchos músicos, cada cual por un motivo determinado: Walter Horton por la profundidad de su sonido; Charlie McCoy y Norton Buffalo por la claridad de su sonido; Jean Jacques Milteau por haber innovado en su momento; Greg Zlapczynski por su técnica y su tono; Sugar Blue y John Popper por su agresividad..., creo que no terminaría nunca. Leyendo esta categoría de 'improvisación' me viene a la cabeza, por ejemplo, el día en que vi tocar en directo a Tom Ball que, a parte de su buen tono y su elaborada técnica, mostró una inmensa capacidad para jugar con la armónica a lo largo de su actuación junto al guitarrista Kenny Sultan. Estas categorías, efectivamente, me parecen adecuadas para hacer la valoración de un músico. También el orden en que las mencionas. Solo añadiría que la importancia de cada categoría está en relación con el estilo que se toca, y deberían valorarse de manera distinta según el caso. Por ejemplo, a un armonicista de blues rural no se le valorará tanto la técnica para sacar melodías complejas como en el caso de un armonicista de música tradicional irlandesa.

 

 

Es conocida la sequía actual de músicos profesionales de armónica diatónica y cromática en la actualidad Española, ¿qué crees que paso para que disminuyera la floreciente posición de los años 50-60?

 

Durante esa época, ciertamente, hubo una gran afición de armonicistas que llegaron a tener un gran reconocimiento internacional. De esa generación conozco a algunos como Joaquim Fuster que ha dejado un libro como testimonio de todo ese tiempo. Por lo que dicen los mismos protagonistas, un factor que ayudó a que se generara tanta afición a la armónica en esa época, fue la difusión que proporcionaron los medios de comunicación a este instrumento. La radio y el cine procuraron la fama de armonicistas como Larry Adler y otros, que llegaron a ser un referente para muchos jóvenes. Algunos de estos artistas salían tocando en películas conocidas, dando un protagonismo al instrumento que no paso inadvertido a muchos amantes de la armónica de nuestro país.

 

Imagino que se creo una moda que impulsaba a mucha gente a querer tocar la armónica. Posteriormente, supongo que el hecho de que aparecieran con fuerza otros estilos musicales en los 60, como el rock y el pop, y que los interpretes de cromática se cerraran en su estilo clásico, alejó el interés de las nuevas generaciones para con este instrumento. Como dice alguno de los protagonistas de esa generación, la guitarra eléctrica era la estrella y pocos se fijaban ya en la armónica. Afortunadamente para nosotros, tenemos a Antonio Serrano que de algún modo es heredero de esa generación de buenos armonicistas de cromática. Seguro que tendríamos más ejemplos si algunos de los que estaban en activo en esa época se hubieran interesado más por otros estilos modernos como el jazz y demás.

 

 

¿Crees que esto te ha ayudado o perjudicado en tu proceso profesional?

 

No lo sé. De entrada me imagino que si la afición de entonces hubiese llegado hasta hoy día, yo hubiera podido aprender de otros músicos muchas cosas que he tenido que descubrir por mi cuenta. Pienso que habría un mejor reconocimiento por parte del mundo de la música del que hay actualmente. Normalmente es más fácil encontrar buenos armonicistas en sitios donde ya hay una larga tradición de interpretes. Por lo tanto, cuantos más armonicistas haya, mejores interpretes saldrán. En este sentido, creo que la competencia es positiva porqué cuando ves que hay otros músicos como tu, te animas a seguir avanzando y tratar de hacerlo cada día mejor.

 

 

Como profesor:

 

No existiendo una escuela tradicional de armónica en España, como podríamos definir tu enseñanza?

 

Precisamente por no conocer ninguna escuela, desarrollo la enseñanza siguiendo mi propio criterio. De todos modos, me interesa conocer el método que se aplica en otros lugares y aprovecho cualquier idea que sea interesante. En este sentido, he sacado buen provecho del tiempo que estuve en Francia participando en los cursos de verano que imparte Greg Zlapzcynski. Su larga experiencia como profesor de armónica me ha servido para agilizar y hacer más práctica la manera de enseñar a mis propios alumnos. Creo en el principio de que la música tiene que servir para pasarlo bien y ser feliz. Por lo tanto, intento que las personas que empiezan a tocar, disfruten desde el primer día. A veces esto supone saltarse un poco las reglas y, como decimos en catalán, "començar la casa per la teulada" yendo directamente a lo práctico, tocando primero y comentando los aspectos de teoría después.

 

Normalmente la persona que viene a la escuela para tocar la diatónica no busca aprender solfeo o sofisticados conceptos de teoría musical, sino que quiere aprender a tocar piezas de folk, de blues, de country, etc.. De la misma manera que yo disfruto tocando la armónica, entiendo que, por encima de todo, el objetivo de mi enseñanza es hacer que los demás amen también este instrumento. Pienso que esto se logra directamente tocando o, mejor, "jugando" como muy bien se dice "play" o "jouer" en inglés y en francés respectivamente.

 

 

Si se puede diferenciar, ¿qué conceptos tiene en el aprendizaje un estudiante novel ó principiante de armónica diatónica? E intermedio? ¿Cuáles son los principales defectos a corregir en cada uno de esos tres estados?.

 

Cada alumno viene con sus propios conceptos.

Los que empiezan desde cero, requieren más explicaciones de los principios básicos del instrumento. De todos modos ya intento que toquen desde el primer día. Esta es una de las ventajas de la armónica. Siempre puedes sacar alguna melodía sencilla sin una preparación previa. ¿Quién no ha tocado nunca el "Oh Susana" el mismo día de comprarse una armónica?. El principal punto a trabajar de entrada suele ser el de hacer sonar una sola nota con claridad. Luego viene el desplazarse y situar intuitivamente las notas básicas. Posteriormente ya se trabaja la técnica de los bendings. Empezando con ejemplos sencillos y añadiendo progresivamente combinaciones más complejas. Aunque el proceso para controlar esta técnica lleva su tiempo, el alumno siempre va tocando canciones diferentes que introducen distintos conceptos teóricos básicos.

 

El proceso de aprendizaje pretende, en último término, dar las herramientas básicas para que la persona sea capaz de participar en combos o en jam sessions con otros músicos. Algunos alumnos que ya han hecho este paso, suelen pedirme únicamente que les explique cosas más concretas como puede ser la técnica que usa tal o tal otro intérprete, escalas determinadas, etc..

 

 

Diversos músicos de armónica enseñan siempre desde su propio criterio personal, tanto en técnica como en estilo musical, ¿cual crees es el estilo musical nativo de la armónica? ¿Enfocas su enseñanza bajo el prisma de algún estilo musical concreto (léase blues, ya que hablamos de diatónica) o es independiente de ello.

 

Cuando enseñas inevitablemente influyes con tu visión subjetiva en los alumnos. Yo tengo mis gustos que no puedo esconder fácilmente. De todos modos, trato que los asistentes a las clases tomen ejemplos de distintos estilos y de distintos intérpretes. El blues tiene, obviamente, buena presencia en las clases, pero hacemos muchos clásicos de country, -que por cierto son muy pedagógicos para practicar escalas y bendings-, temas de folk,  algún vals, algún tema de reggae, algún cha-cha-cha, y todo lo que se me pueda ocurrir que sea divertido!. Cada alumno tiene sus afinidades y el que quiere aprender algo muy concreto ya se ocupa de desarrollar lo que le gusta a partir de la base que se le enseña en la escuela. Lo importante es coger el gusto por el instrumento.

 

  

¿Qué importancia le darías a los conocimientos musicales teóricos (armonía, solfeo, etc.) en el aprendizaje de la armónica diatónica?. ¿Esta importancia varía según estilos?.

 

Para tocar un simple blues ya pienso que es aconsejable tener una idea básica de la armonía que sigue una rueda de blues estándar. Saber qué acordes podemos encontrar, por ejemplo, en un tema de country o de rock, facilita las posibilidades de improvisación y en consecuencia nos da más libertad para tocar. Aunque por mi formación autodidacta, siempre he ido con la práctica por delante de la teoría, cuanto más quiero evolucionar, más necesidad tengo de estudiar conceptos musicales. A veces se discute si es necesario el solfeo para lo que sería un tipo de música popular como el blues. A mi entender, en este caso, la expresividad y la capacidad de improvisación son muy importantes. Antes de ir directamente a leer una partitura de blues, pienso que es mejor haber escuchado unos cuantos discos y familiarizar el oído a este estilo.

 

La mayoría de músicos de blues, rock o country que conozco se manejan sin partitura. Los hay que sabiendo solfeo apenas lo usan cuando trabajan en este ámbito. En cuanto a estilos más sofisticados como el jazz, la cosa cambia bastante. Conozco personalmente algunos músicos de jazz que sin saber música tocan de maravilla, pero incluso ellos mismos reconocen que esto representa una limitación en determinadas situaciones.

 

Actualmente tengo la suerte de recibir algunas lecciones básicas de jazz de la mano de un armonicista de cromática americano que esta afincado durante unos meses aquí en Barcelona.  Su experiencia puede ser ilustrativa para aquellos que piensen trabajar a este nivel. Aunque en sus inicios profesionales era incapaz de leer partituras, actualmente no concibe el hecho de estudiar música sin saber solfeo. De igual manera que en ninguna universidad americana de música te aceptan si no tienes este mínimo, también aquí tienes tus limitaciones si deseas desarrollar tu carrera más allá de lo que sea tocar blues.

 

 

Para terminar ¿Qué consejo le darías a alguien que empieza y quiera dedicarse a tocar este instrumento?

 

Pocas personas en nuestro país se dedican profesional y exclusivamente a este instrumento. Aunque esto genera cierta resistencia a creer que se puede ser armonicista y vivir de esto, yo defiendo que hay un gran campo de posibilidades musicales a explotar con la armónica. Animo a todas las personas que se sientan atraídas por la sonoridad de este instrumento a que crean que se pueden hacer grandes cosas. Hoy en día, ya hay suficientes referentes para darse cuenta que la armónica diatónica ocupa un lugar preferente en muchas formaciones musicales. Solo hay que tomárselo en serio, trabajar a fondo y dedicar las mismas horas que cualquier otro músico dedicaría a su instrumento.

 

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Joan Pau Cumellas - http://www.harmonicaspain.com/esp/joan_pau_cumellas.htm

 

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